Make your own free website on Tripod.com
Inicio

Unidad 1

UNIDAD 2 Unidad 3 Unidad 4 Unidad 5 Glosario

La calidad como una actitud personal

2.1 Las personas como fuente de calidad

2.2 La calidad como un hábito personal

2.3 Formación de una cultura de calidad

2.4 Las organizaciones como sistemas de aprendizaje social

 

2.1 Las personas como fuente de calidad

Para Abraham Maslow, conocido psicólogo norteamericano, el hombre tiene necesidades que van desde las más básicas, hasta las de orden superior. Este concepto está representado en una pirámide como se muestra a continuación:

 

Necesidades básicas. Se refieren a la supervivencia física: alimento, líquido, aire, sueño, refugio, et.

Necesidades de seguridad. El ser humano necesita sentir que su medio es estable, previsible, ordenado y en el que puede sentirse seguro.

Necesidades de amor y pertenencia. Maslow afirma que una vez satisfechas las necesidades anteriores “la persona sentirá hambre de nexos de afecto con la gente en general; en especial, de obtener un lugar en su propio grupo; así se esforzará denodadamente por lograr dicha meta; querrá ganar ese punto más que nada en el mundo y quizá olvide que, alguna vez que tuvo hambre, despreció el amor y lo calificó de oneroso, tonto e irreal.”

Necesidades de aprecio. Comprenden tanto la autoestima como el respeto y estimación por parte de otros.

Las necesidades de autoestima se refieren a la confianza en sí mismo, el sentido de competencia, pericia, suficiencia.

Las necesidades de respeto por parte de otros incluyen el reconocimiento, prestigio, estatus y aceptación por parte de los demás.

Necesidades de autorrealización. Maslow ha descrito esta necesidad como “el deseo de llegar a ser todo lo que uno es capaz”. Esta necesidad surge por lo general después de haber satisfecho razonablemente las necesidades de amor y estimación.

Según Abraham Maslow el hombre será plenamente feliz, en la medida que cubra todas sus necesidades, incluyendo las de autorrealización. Cuando alguien desarrolla una habilidad, crea algo, o realiza alguna actividad imprimiéndole su toque personal, está satisfaciendo su necesidad de autorrealización. También se autorrealiza cuando disfruta de la música, de las obras de arte, de una buena lectura, cuando logra alguno de sus objetivos, o cuando trasciende con sus acciones para tocar en forma positiva la vida de otros.

Cuando las necesidades básicas no son satisfechas el individuo inmediatamente se da cuenta y encamina todos sus esfuerzos a satisfacerlas. Sin embargo, no somos conscientes cuando las necesidades de orden superior no son satisfechas, y no siempre podemos reconocer que nos hacen falta. Sin embargo podemos encontrar algunos síntomas que nos indican que algo nos está faltando: hastío, malhumor, desmotivación, frustración.

Maslow opina que en su mayoría, los hombres tienen una gran capacidad de creatividad, espontaneidad, solicitud hacia los demás, curiosidad, desarrollo continuo, habilidad de amar y ser amado, y todas las características de la gente autorrealizada. Una persona que se comporta negativamente no está haciendo más que reaccionar ante las carencias que enfrentan sus necesidades fundamentales; una vez satisfechas esas urgencias comienza a desarrollar su verdadero potencial y se desplaza hacia un nivel óptimo de salud y normalidad en su calidad de ser humano. 

Maslow estimula a aquellos de sus alumnos ya graduados a que se fijen altos niveles de aspiración;... Inquiere “¿Piensas llegar a ser un buen psicólogo” ¿Desarrollarás una labor activa? ¿Serás tú quien escriba una nueva teoría que resulte clásica en nuestro campo? Si deliberadamente, intentas lograr menos de aquello de los que eres capaz, te prevengo que te sentirás desgraciado el resto de tu vida, pues habrás evadido así tu propia capacidad, tus plenas posibilidades. ¿Y tú, hasta dónde quisieras llegar?

Para hacer las cosas bien, necesitamos primero sentirnos bien con nosotros mismos, y para ello es necesario encontrar un equilibrio en nuestras vidas. Una forma de lograrlo es atendiendo a cada una de las áreas importantes en nuestra vida: física, mental, espiritual, familiar, social, económica y laboral.

Entre más podamos sentirnos satisfechos en cada una de las áreas, estaremos más motivados para disfrutar de nuestra vida  y aportar nuestro talento en beneficio propio y de quienes nos rodean. Para que haya calidad, se necesitan personas de calidad. una persona de calidad es una persona feliz y autorrealizada, que se respeta a sí misma y que continuamente está desarrollando su potencial.

 

¿Qué características tiene una persona de calidad?

  1. Tiene sus metas y objetivos claramente definidos. Cuando no se sabe a dónde se va, ningún viento es favorable dice un proverbio árabe. El tener metas claras nos permite enfocar mejor nuestras energías hacia lo que queremos lograr y nos proporciona ese ingrediente de automotivación que nos impulsa a seguir siempre adelante.
  2. Tiene una gran confianza en sí misma, producto de un buen nivel de autoestima. Sabe que es persona valiosa, que tiene cosas que aportar. Se reconoce diferente, única y se acepta con todas sus posibilidades y limitaciones.
  3. Es optimista y tiene una gran confianza en la vida. Ve el lado bueno de las cosas y espera situaciones positivas, ¡y por lo general le ocurren!.
  4. Es responsable. Reconoce su responsabilidad como la capacidad que tiene de responder y elegir libremente lo que desea. Esto le proporciona una gran libertad interior y la sensación de control de su vida.
  5. Es sensible y empático a las necesidades de los demás. Es capaz de apreciar a los otros tanto como a sí mismo, esto le permite entablar relaciones justas y cordiales con otros.
  6. Es altamente disciplinario. Sabe lo que quiere y está dispuesto a pagar el precio por ello, aunque muchas veces implique arduas horas de labor. Sin embargo como está muy identificado con lo que quiere lograr, disfruta muchísimo lo que hace, hasta borrar la diferencia entre placer y trabajo.
  7. Es altamente creativo y con un alto grado de iniciativa. No teme cometer errores y explora libremente sus ideas, su actitud ante la vida es dinámica y activa.
  8. Tiene un sentido muy claro de los valores. Sin mostrar rigidez, se inclina hacia valores positivos: justicia, equidad, honestidad. Podría crearse una lista de características, que probablemente deseen complementar.

 

2.2 La calidad como un hábito personal

Adoptar un enfoque de calidad, implica que se refleje calidad en nuestras acciones cotidianas; es decir que el actuar con calidad se vuelva un hábito personal.

Hacer de la calidad un hábito personal es importante porque nuestros hábitos determinan gran parte de nuestro comportamiento. A fuerza de repetir una acción, actuamos en forma automática, sin darnos cuenta. Esto nos ofrece una gran economía de esfuerzo. Por ejemplo, cuando aprendemos a manejar estamos concientes de cada uno de nuestros movimientos, de cuando aceleramos, cuando ponemos el embrague, cuando hacemos un cambio de velocidad. Sin embargo, con la práctica simplemente manejamos en forma automática, sin necesidad de estar concientes de cada uno de nuestros movimientos. En muchas ocasiones, reaccionamos ante el insulto de una persona, con otro insulto simplemente como un reflejo automático, sin pensarlo, y de esta manera se moldea gran parte de nuestra conducta. Podemos pues tener hábitos a nuestro favor y otros que nos obstucalizan el camino al éxito.

El formarnos el hábito de actuar con calidad, implica deliberamente: 

Y para formar nuestros hábitos, tenemos que repetir una y otra vez nuestras acciones, hasta lograr que sean una parte automática de nuestra conducta.

  

2.3 Formación de una cultura de calidad

Hablar de cultura es algo muy complejo, pero que no podemos evadir. Cuando hablamos de un cambio hacia la calidad, no nos referimos a una moda, a un objetivo pasajero o a un cambio superficial en nuestra actitud, hablamos de la calidad como forma de vida. Y para que esto sea posible necesitamos que este enfoque, se convierta verdaderamente en parte de nuestra cultura; que trascienda de lo individual a lo colectivo. Que sea algo que se respire, se valore, se aprecie y se viva en la vida cotidiana de nuestro país. ¿Y cómo puede ser esto posible?.

Para dar una respuesta, es importante que revisemos el concepto de cultura y el proceso para su formación.

Sin enfrascarnos en discusiones filosóficas acerca de la naturaleza de este término, para efectos prácticos podemos considerar que cultura es: 

“el conjunto de       normas, principios y valores que se comparten en un lugar determinado”

Es decir que para que algo sea considerado un valor cultural, es necesario que sea compartido, aceptado y vivido por una comunidad determinada.

Veamos primero a nivel personal como se da este proceso. 

“De acuerdo con destacados investigadores en sociología, desarrollo psicológico y de la personalidad, los valores se aprenden a lo largo de la vida, pero no de manera simplemente receptiva, sino que se van construyendo y se ven influidos por su entorno social”

Sea como fuere que se haya adquirido, para que algo sea considerado realmente un valor para una persona debe cubrir tres niveles: 

El cognitivo: Estoy de acuerdo con que eso es positivo y vale la pena

El afectivo: Me identifico tanto con “esto” que quiero hacerlo o practicarlo.

El psicomotriz: Lo actúo y lo vivo

¿Y cuál es el proceso para la formación de los valores colectivos, de la cultura, en una sociedad?

 

2.4 Las organizaciones como sistemas de aprendizaje social

Matgulies y Wallas consultores en el campo de las organizaciones, expresan que los valores culturales son transmitidos a los miembros nuevos por medio de procesos de socialización.

En cuanto al término cultura Margulies y Wallas afirman: “aunque existen numerosas definiciones del concepto, utilizaremos el término cultura para referirnos a las creencias y valores aprendidos y a los patrones de comportamiento característicos que existen dentro de una organización”.

Los autores consideran como elementos esenciales del proceso de socialización los siguientes:

 A continuación se desarrolla cada uno de estos.

 

Instrucción directa

Margulies y Wallas consideran que gran parte del aprendizaje de los valores culturales se da a través de las múltiples interacciones entre los miembros de la organización; “En tales interacciones es donde los miembros comparten impresiones del medio de la institución, comunican sus expectativas, discuten con otros miembros de la organización y, en general, se cuentan el uno al otro qué es lo que realmente sucede aquí”. En muchos casos este intercambio de información asume la forma de instrucción directa que un miembro de la organización recibe de otro miembro y se convierte en un ingrediente crítico del proceso de socialización.

A través de la historia, generación tras generación, los padres transmiten a sus hijos, lo que consideran importante y valioso., lo que debe y no debe hacerse, lo que es correcto y lo inadecuado. Este mecanismo se repite entre maestros y alumnos, entre jefes y colaboradores, entre empleados y de una organización, entre amigos y en los múltiples interacciones de los diferentes grupos en una sociedad. También podemos recibir influencia de los libros que leemos y en general de todos los medios masivos de comunicación.

La comunicación directa es una forma de transmitir los valores culturales. Existen numerosos ejemplos en diversas culturas.

El proceso de comunicación o transmisión directa es muy importante porque a través de él recibimos mensajes, que a fuerza de su repetición se vuelven una parte fundamental de nuestras normas y actitudes.

Relacionando este proceso de transmisión directa al tema de la calidad observamos que  durante los años 70 los organizaciones manufactureras, se enfrentaron a un problema serio con la calidad y competitividad de sus productos. Por lo que empezaron a realizar acciones de concientización y capacitación en materia de calidad. Desde entonces la difusión de la importancia de la calidad, se ha ido extendiendo a todos los sectores en nuestra sociedad: al gobierno, el comercio, las organizaciones de servicio, educativas, políticas y sociales.este proceso sin embargo debe complementarse con los siguientes dos mecanismos de socialización.

 

La imitación social

La instrucción directa es un mecanismo importante de formación de cultura, que se complementa con el proceso de identificación e imitación: aprendemos por imitación, es decir viendo lo que hacen los demás.

Margulies y Wallas mencionan: “Se pueden observar los comportamientos de otras personas y los resultados de sus comportamientos..”. otras personas pueden servir como modelos sociales efectivos.

El segundo mecanismo importante de formación de cultura, es la imitación de aquellos con quienes nos identificamos. Y este proceso empieza con la imitación a nuestros padres, nuestros maestros, los compañeros a quienes admiramos, y más tarde a nuestros jefes y a otros líderes de la comunidad. Muchos de los valores y actitudes que ahora tenemos los hemos asimilado sin darnos cuenta, por lo que vemos que hacen los demás en nuestra sociedad.

Aprendemos a ser honestos, puntuales, disciplinados... y la opinión de quienes consideramos nuestros líderes se vuelve muy impactante para nosotros.

Sin embargo, “la gente no imita en forma indiscriminada y ciega el comportamiento de otras personas, escogen a quien imitar...”. Cuando el comportamiento de un modelo es percibido como conducente a resultados que se estiman como valiosos, aumenta la probabilidad que aparezca un comportamiento del modelo no conduce a resultados considerados valiosos es menos probable que el observador siga su ejemplo.

 

El reforzamiento

El tercer mecanismo en el proceso de formación de cultura, es el sistema de recompensas y reconocimiento en nuestra sociedad.

La búsqueda de reconocimientos es algo natural y esencial en la vida del hombre. Hacemos todo aquello que nos conduzca a una recompensa y al reconocimiento de los demás. Nuestro comportamiento puede verse afectado en forma importante, con base en los diversos reconocimientos que se nos otorgan.

Las culturas que recompensan la agresividad, mostrarán patrones agresivos en las conductas de sus miembros. Si se refuerza la conducta independiente dentro de una familia, sus miembros tenderán a ser más individualistas y autosuficientes.

Para analizar la cultura de una sociedad, es muy importante observar qué es lo que en esa cultura se premia y qué es lo que se castiga. Tenemos lo que recompensamos, y en relación con la calidad sería muy importante analizar estos esquemas de reconocimiento.

¿Quién triunfa en nuestra sociedad? ¿Quién tiene éxito? ¿A quién realmente se le reconoce? ¿Qué es lo que se reconoce?.

Y en este análisis es importante recordar que hay que considerar lo que realmente se hace y no lo que se dice, porque algunas veces no existe congruencia entre ambos.

 

¿Y cuál es nuestro papel personal en este proceso de formación de cultura?

El primer impulso natural, al analizar a nuestra sociedad actual, es criticar. Criticar de una manera negativa y pasiva. Esta es la actitud más fácil y menos útil en este proceso. Lo que somos ahora como nación, es producto de una serie de factores, a los que la sociedad ha respondido, de la mejor manera que ha sido capaz en cada momento.

Lo importante ahora, no es querer cambiar a la sociedad, sino primero cambiarnos a nosotros mismos, fortalecernos como personas de calidad y prepararnos, para que al integrarnos de lleno a la vida productiva seamos capaces de reconocer y perpetuar lo bueno que ya existe y combinarlo con nuevas aportaciones en el campo en el que nos desarrollemos.

Recordemos la importancia que tiene y tendrá lo que decimos y comunicamos, a nuestra familia, a nuestros amigos, a quienes nos rodean. Tenemos la responsabilidad de actuar en forma congruente, porque habrá alguien para el que seremos modelo a imitar, principalmente en nuestra propia familia.

Y por último recordemos que somos parte activa en la formación de la cultura de nuestra sociedad al reforzar en los demás sus acciones y su conducta.